Desde el principio de los tiempos se creía que las enfermedades eran provocadas por los dioses, seres mágicos que nos enfermaban para desquitar su ira algunos de estos dioses que a continuación se mencionan se le atribuían algunas de dichas enfermedades.
Xipe es quien ostenta el color rojo, con atavíos del mismo tono: es «nuestro señor el desollado», dios de la primavera y de los joyeros. Su culto consiste en desollar a un esclavo y cubrir con la piel de su víctima al sacerdote de la tierra. Su relación: con las enfermedades de piel, los apotemas, la sarna, los males de ojos.
Tezcatlipoca, el nocturno, ataviado de negro, conectado con la muerte, la maldad o la destrucción, patrono de los hechiceros y de los salteadores, es el eternamente joven, amigo de los guerreros, inventor del fuego, quien significa «el espejo que humea»: providencial, resulta dios del pecado y de la miseria. Su relación: con las enfermedades de la culpa, males venéreos.
Quetzalcóatl, el gemelo precioso, estrella matutina y vespertina, blanco y puro, padre de los hombres, creador excelso, benefactor, descubridor del maíz que guardan las hormigas, maestro de las ciencias, arquetipo de la santidad si bien fecunda a las mujeres estériles, daña al causar los males de aire, reumatismos, coriza.
Tláloc, “el que hace brotar”, Chac entre los mayas, Tajín para los totonacos, dios de las lluvias y del rayo, fundamental para las cosechas, es también temido por la inundación, el granizo, el hielo; azul, porta máscara que lo hace parecer con anteojos y bigote, y es compañero de Chalchiuhtlicue, “la de la falda de jade”. Su relación; con las enfermedades de frío, gota, tullimiento, tortícolis.




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